No suele estar bajo los focos este Piccolo de El Viejo Continente pero en lo personal, de los que probé, me parece el mejor tabaco de la casa. Una casa qué, de la mano de su propietario Daniel Guerrero, nos está entregando una alegría tras otra.

Este tabaco arranca con nervio, contundente. Bien se asienta con rapidez y comienza a abrir su amplio abanico de sabores y aromas. Chocolate, pimientas, heno, caballerizas, setas, una tierra oscura como el carbón, café natural con unas puntas generosas pero bien equilibradas de amargos. Los sabores son profundos, con cuerpo y estructurados. 

Suma a ello, con especial vivacidad en la segunda parte de la fumada, un regaliz natural fresco y aromático. La composición es abrazada por un dulzor, un radiante almíbar, que mantiene a raya, en combinación a las notas minerales que aparecen entre caladas, la cara más oscura de este notable tabaco.
Oscuridad bien contenida, intensidad desde la primera calada sin que la fortaleza, de media a alta, empañe los complejos aromas y sabores de esta pequeña labor. En mi opinión un tabaco complejo, con evolución, bien equilibrado, con carácter.

Seguirá sin ser el protagonista de los selfies, postureos y demás pero si lo que te gusta es fumar bien... es un tabaco a probar.

Dídac Alcalà / España / Master - @didacalcalasoler