DÍDAC ALCALÀ SOLER - 11/04/2021 - @didacalcalasoler


Días de Gloria es una seña de sobras conocida por los aficionados. En opinión de un servidor una de las mejores expresiones de AJ Fernandez, en especial para los que apreciamos la fortaleza no como un valor definitivo de la fumada.

Este Short Churchill, tan poco short, es elegante, disfrutón en lo estético. De estos tabacos que en la fase de observación ya se saborea. En frío notas de heno y dulces dominan el conjunto. Acompañan de forma menos expresiva cuero, cacao, especias y la huella del cedro que recubría el pie de este cigarro.

El encendido se lleva a cabo con el mismo entubado de cedro. Ello impregna las primeras caladas, bien rápidamente aparecen notas que van a acompañar gran parte de la fumada.

Cuero, frutos secos y un manto suave de cedro dominan el inicio. El retronasal es suave, delicado, con notas aromáticas cálidas —casi orientales— y unos picantes leves. Este Short Churchill crece en complejidad casi con aspavientos. Aparece el heno —una nota herbal que no genera en ningún momento interferencias, siendo un complemento que entrega mayor sentido al conjunto— puntas de café y un deje cítrico muy sutil.

El primer tercio avanza siempre en la dirección correcta. Los sabores y aromas se concretan cada vez más y mejor, siendo algunos casi masticables. El humo es cremoso, la calada completa y la complejidad reseñable.

El manto cedro del inicio va mutando por momentos a maderas más nobles y oscuras, combinando a la perfección con el cuero —casi aterciopelado— y los frutos secos. El heno es dulce, cremoso. El café se mantiene contenido como un actor secundario y, habiendo desaparecido casi por completo la punta cítrica, comienzan a latir aromas panaderos de puntas avainilladas. En nariz es algo más contundente ahora, dominando unas maderas oscuras con pinceladas de cacao y unos picantes vegetales muy particulares.

Llegados al ecuador se percibe el máximo esplendor de esta labor. Compleja, de sabores bien estructurados, de exquisito equilibrio entre fortaleza e intensidad. La construcción es académica, con un tiro fluido pero no suelto y una ceniza para exponer.

La fumada se mantiene intacta en su estructura hasta ya iniciado el tercer tercio. Llegados a este punto el café crece casi de forma súbita, las maderas se fortalecen a su estela y el cuero queda relegado a un papel de reparto. No pierde dulzor, bien este es más primitivo… menos sofisticado. El heno pasa de ser luminoso, dulce, cremoso… a una expresión más animal, de establo. En nariz las especies se debilitan, así como las maderas, y pasa a dominar el chocolate y un cuero potente con un fondo almizclado. En boca perduran los cafés y los cueros, a los que acompaña un fondo mineral con cierta acidez.

En el último tramo este Días de Gloria Short Churchill se vuelve más animal, más tosco en todos sus movimientos. Los sabores perduran más entre caladas, son más contundentes en ella y, sin cambiar en exceso su terreno de desarrollo, nos ofrece una expresión absolutamente nueva.

El cierre es café expreso, tostados, cuero, heno fuertemente impregnado de caballerizas y almizcle. El resto del registro quedó absolutamente superado por la intensidad de dichos aromas y sabores. Sorprende en especial la fuerza con la que aparece el almizcle, de ser una ligera nota a por momentos pasar como una fugaz ola por encima del resto.

Tres horas y media de fumada que acaban cómo acaban los buenos tabacos: ¡con ganas de más! Sin duda un tabaco a tener muy en cuenta, que pide entendimiento entre las partes, cierta pausa y atención. Si debo decir que en una fumada más acelerada, no cogiendo como referencia mi ya conocida lentitud, puede destapar cierta perdida de equilibrio y rendimiento en el último tercio. Un tabaco que nos da pero también nos demanda para entregar lo mejor de sí mismo.