PARSIMONIA
METIÉNDOME EN EL BARRIZAL

POR VÍCTOR GARZA / @valmontvanilla


He decidido meterme en un barrizal. Someterme al escarnio de la respetable opinión pública sin estar siquiera seguro de que lo digo es lo correcto, mas debo decir en mi defensa, previamente, que si bien no es lo correcto, estoy convencido que personalmente me es muy gratificante fumar cómo yo le llamo “técnicamente”.

No tengo en mi pared ningún documento que me avale como fumador técnico. Es más, ni siquiera estoy seguro exista el término ni tampoco que haga falta, pero aun así, aquí voy.

De mis casi 17 años fumando puros, los primeros me dediqué en cuerpo y alma a hacer todo lo incorrecto. Le metí al refrigerador, los corté a mordiscos, los embadurné en destilados y por sí poco fuera compraba cigarros de picadura aromatizada. Entre tantas barbaridades que por no tener una instrucción hice, también cometí lo que yo considero una fechoría; fumar intempestivamente rápido sobrecalentando así el cigarro y además de humedecerlo demasiado, llegué a morder la cabeza del puro al grado de destrozarla.

No, no me siento orgulloso de haber hecho esto en un inicio ni tampoco me avergüenza. Comencé desde muy abajo y gracias a muchos de ustedes hoy en día disfruto de manera, digámoslo así, más ortodoxa de esta afición. ¿Y a qué voy con todo esto? Pues a esto. Fumar de una manera más limpia nos permite apreciar mejor las características de un cigarro.

¿Y a qué corno le llamo yo fumar técnicamente? Bueno, si bien cada quién sabe cómo fuma y para eso no hay una institución, he notado que fumar parsimoniosamente nos permite apreciar mejor los cigarros. El hecho de no generar una brasa incandescente nos permite una fumada más limpia. Esto nos aleja de generar amargores indeseables sobre el final del puro, permite que no aparezcan esas gotas alquitranadas en el corte en la cabeza de nuestro puro que dejan un sabor insoportable en la lengua (razón por la que se llega a ver a fumadores escupir, algo bastante desagradable para algunos, yo incluido) y estas ventajas nos las da solamente el fumar calmadamente, claro, sin dejar que el cigarro se nos apague.

Además, lo que yo, sólo yo, insisto, llamo como fumar técnicamente, también incluye, sobre todo, el no humedecer en demasía la cabeza del cigarro. De hecho, me trato de no humedecerla en lo absoluto tampoco morderla y mucho menos aplastar el cigarro con mis dedos evitando así la deformación de la cabeza. Las prácticas antes mencionadas, que entiendo puedan generar placer en algunos fumadores, evitan que el último tercio pueda ser fumado con propiedad.

Por eso, cuando he terminado cigarros largos pudiendo lograr llegar hasta el mero final con la cabeza del puro estéticamente intacta, siempre digo de manera orgullosa: Sin salivar, sin aplastar, sin morder y sin sobrecalentar. De no ser así no habría podido llegar hasta estas últimas instancias. Nota: No siempre levo los cigarros hasta este término y no creo que deba ser así. Eso es otro tema.

Claro está que cada uno sabe cómo disfruta más de los cigarros que se paga o le regalan. Faltaba más… Pero ¿y si intentamos fumar de manera más limpia? Créanme, yo que cometí los siete pecados capitales en mis comicios como fumador, pero afirmo que siempre se puede fumar mejor. Notarán que podrán sacar mejor provecho de los cigarros que ya tienen.

Sin ánimo de generar discordia, con la mejor intención, Víctor Garza.