ENTER THE DRAGON
Dídac Alcalà Soler, España / @didacalcalasoler


Frente al teclado, tres de la madrugada en España, un Matilde Serena Robusto entre los labios —un tabaco tranquilo pero sabroso, ideal para un momento que transita entre la transcendencia del momento y el cansancio de un largo día— y el enter bajo le pulgar. Es curioso como todo el trabajo para llegar hasta aquí pende de un gesto tan mínimo como pulsar una tecla.

Doy una calada y, al recostar mi espalda, lo primero que me viene a la cabeza es ese Partagás Shorts que hizo que me enamorara definitivamente de maravilloso mundo. Tras ese vienen en cascada aromas y estampas de infancia: esos partidos del Lleida en el Camp d’Esports, las dulces notas del hipnótico humo que salía de la pipa del profesor de segundo, ese Monty No.4 en las manos de mi abuelo… Sin duda todo ello es Origen, es parte del impulso que me llevo a arrancar este proyecto.

Sigo disfrutando del humo que entrega este Matilde Serena y afloran innumerables momentos. Sin duda, lo que en mayor cantidad me entrego el mundo del tabaco fueron buenas personas. ¡Entre amigos, conocidos y saludados… la lista se hace interminable! Algunos ya familia, como Víctor o Luismi —qué, aun siendo consciente de lo indecoroso de nombrar únicamente dos de esa larga lista, me lo dicta el corazón— y muchos otros que tienen toda mi estima.

Ciertamente ese largo vitolario de personas se amplió considerablemente en todo el proceso de incubación. Algunas forman parte de un equipo que cada vez que lo reviso… ¡no me lo creo! ¡Cuanto talento y saber prestado a una modesta idea de un aficionado! Seguro que quien navegue por la apartado dedicado al “Equipo” en la web entenderá mi sensación. Juan Jesús Machín, Danays León, Javier Blanco Urgoiti, Karen Berger, Hernán Padial, Eric J. García, Michel Texier… —espero que me disculpen no nombrar en este espacio a todas las personas que ponen su grano de arena— Solo espero que, con el tiempo, el buen hacer de la revista sea el mejor forma de devolver lo mucho que me prestaron.

Miro el tabaco, ya en el último tercio, y mi memoria no puede pasar por alto a dos piezas fundamentales en este devenir: El tendedor de puentes, el Pájaro… Asier Abad, y el gran Fernando Sanfiel.

Asier sé que con el rabillo del ojo nos acompaña en este caminar, con ese corazón que no le cabe en el pecho y ese altruismo que no abunda en este mundo… ¿Qué mejor compañía?. Y Fernando… ¿Qué decir? No sumé solo un colaborador. Sumé un amigo, un maestro y todo un camino que recorrer, del cual esperamos haceros participes.

Son las cuatro y media de la madrugada. Mi tendencia a divagar y este insomnio ya cronificado son ideales para un fumador pausado. Me siento afortunado. Afortunado por llegar hasta aquí, por el camino recorrido y por el que queda por recorrer. De poder poner tantas caras, nombres y gestos a un arte amatorio como este.

Me reincorporo y, frente al teclado, poso mi dedo indice sobre la tecla de enter y, ahora sí, hago de su ajustado milímetro de recorrido… un salto al vacío. ¡Qué empiece la fiesta en esta casa, que es la de todos!