ELEGIR UN TABACO
Javier Blanco Urgoiti, España / @burkinatherevist / www.burkinatherevist.com

Espero que llegues hasta aquí sabiendo que esta es la segunda entrega de mi muy personal manual de iniciación en el mundo del tabaco. Te recomiendo que leas la primera (Enlace Primera) antes de seguir con ésta. Si ya lo has hecho, sabes las condiciones y estás dispuesto a empezar a fumar, vamos a elegir un tabaco de iniciación.

El primer consejo que puedo darte es que tengas cuidado con los tabacos que te ofrecen los amigos. Escribiré, en su día, un artículo sobre la borrachera de humo, que existe y es muy mala. No es como pillarse un pedete con alcohol. Cuando un tabaco te sienta mal, te cae muy mal. Es verdad que se pasa más o menos rápido, pero tienes un rato en que, verdaderamente, ves pasar tu vida en diapositivas.

Esto hay que evitarlo, sobre todo si eres no iniciado, porque nadie quiere expulsarte del mundo del tabaco casi antes de empezado siquiera a comprenderlo. Entonces, si estás decidido a cortar y encender ese tabaco que te ofrecen, en una boda o un amigo que los fuma, pero del que no sabes realmente nada, mis consejos son dos: fuma despacio y, sobre todo, déjalo a la primera señal de que te está sentado mal.  

Déjalo. Fumarte el cigarro entero no es obligatorio. Lo único obligatorio es disfrutarlo. Y, si eso no sucede, es mejor no fumarlo. Sólo espero que una mala experiencia no te desanime. Yo he tenido las mías, no te creas que no, pero las he superado. No existe eso de “los cigarros me sienta mal”. Hay muchos tabacos, muy diferentes entre ellos. Que uno te haya sentado mal, no quiere decir que todos te vayan a hacer lo mismo.


Hay profesionales de la prescripción

No quiero, ni mucho menos, animarte a seguir intentándolo contra viento y marea. En absoluto. Si has tenido una mala experiencia y tienes miedo a que te vuelva a suceder, comprendo perfectamente tus reservas (lo que no entiendo es qué haces leyendo esto). Quizá lo mejor sea que no fumes.

Ahora bien, si no has tenido esa mala experiencia, ni quieres tenerla (que tampoco es obligatoria) o si, efectivamente, un cigarro mal elegido te ha tumbado en alguna ocasión y has podido recodar lo que habías cenado, pero eso no te echa para atrás, te voy a decir una cosa clara: ponte en manos de un profesional.

Vete a una tienda especializada y déjate asesorar. La cava, sobre todo las grandes, dan un poco de respeto al principio. Entras allí y te sientes un poco como entrando en el tabernáculo del templo, con todos esos tabacos tan bonitos. Está estudiado que, a veces, tiene un efecto abrumador en el no iniciado.

No vayas de listo, ni de conocedor. Sé honesto y dile al estanquero que quieres empezar a fumar tabacos, pero que no sabes nada. Los estanqueros y dueños de tiendas especializadas suelen ser buenos profesionales. Algunos, además, son buenas personas. Y no suelen ser nada sádicos. Pero, además, puedes entender que no les conviene nada que tengas una mala experiencia. Al contrario, comercialmente lo que les interesa es que tu primer tabaco sea inolvidable.

Por eso, porque no son ONGs y su negocio es vender tabaco, y porque, en general, son buena gente y buenos profesionales, ellos, mejor que nadie, te van a recomendar un tabaquito para comenzar tu andadura.

Hazme caso y ponte en manos de profesionales.


Formatos y fortalezas

Puedes confiar en el dueño de la tienda, en general. La mayoría de ellos, sobre todo los que tienen cava, son buenos profesionales, están bien informados, conocen los tabacos y muchos, incluso, han viajado al origen a aprender sobre el terreno, han visitado fábricas y plantaciones y saben lo que dicen. Pero, en fin, también te puede pasar que entres en una tienda y que quien te atienda ni sea buen profesional, ni conozca el producto o ni siquiera sea buena persona.

Ten clara una cosa: si quieres aficionar a tu hijo en el mundo de la lectura, lo mejor que puedes hacer para que no vuelva a coger un libro en su vida es darle el Ulises de Joyce. Lo odiará. Al Ulises, a saborearlo con toda su profundidad, se llega empezando por Tintín. Hay que ir poco a poco, desde lo básico hacia lo complejo, no necesariamente suave ni insulso ni facilón. El cigarro puede tener complejidad, pero, sobre todo, debe ser amable.

Cuando hablamos de un cigarro fuerte, muchas veces no nos referimos a la pegada, sino a la intensidad del sabor. La pegada, el golpe de nicotina, te lo puede dar un cigarro de los llamados “suaves”. Al fin y al cabo, el tabaco tiene nicotina. La hoja la necesita para hacer la fotosíntesis y la extrae del nitrógeno de la tierra. Buena parte de ella, se libera en los procesos de fermentación y añejamiento, pero aún así, el tabaco sigue teniendo nicotina. Nadie la añade. No os dejéis engañar. Está de manera natural en la planta.

El exceso de nicotina es lo que te puede producir la borrachera de humo. Contra eso, intenta empezar con formatos no demasiado grandes. Que la fumada no se te haga larga. Si eliges un formato robusto, por ejemplo, que vienen a ser 12 cm de largo por un diámetro de unos 2 cm (lo que pronto aprenderás que llamamos un 5x50), no te sientas en la obligación de fumártelo entero.

El tabaco sirve para disfrutar y se fuma justo hasta que dejas de disfrutarlo. Para sufrir, hay otras formas más recomendables (hacerte del Atlético de Madrid, por ejemplo). Mucha gente lo pregunta eso y yo no entiendo muy bien por qué: ¿hasta dónde se fuma un tabaco? Se fuma hasta que deja de gustarte. Ni más, ni menos. Dicen que Winston Churchill nunca se fumaba el último tercio de sus cigarros.

Por eso, quizá sea mejor que busques formatos más adecuados, de calibre medio (cepo 42 a 46), como la corona, la corona gorda, el entreactos, el half corona… Pero, sobre todo, las tres normas básicas: no te tragues el humo, fuma despacio y déjalo cuando te sientas satisfecho. Lo demás, empieza por cosas sencillitas, sabores amables, más bien dulces, deja que el estanquero te vaya guiando y verás como antes de lo que piensas, llegarás al Ulises de Joyce. Y aún mejor: lo entenderás y lo disfrutarás. James Joyce era un genio. Lo dicen todos los expertos. Será por algo.