EL TABÚ DE LOS NO HABANOS
Jorge Muñoz, España / @humosdecastilla


Hoy estoy nostálgico. Me estoy acordando de mi infancia y los problemas que tenía con algunas comidas. Recuerdo la lucha de mis padres para que me comiera las lentejas, y lo tozudo que podía llegar a ser. Ellos se empeñaban en que al menos las probara. “Que están muy ricas” me decían, y yo no lo creía. Como buenos padres que quieren lo mejor para su hijo insistían, pero yo encabezonado las miraba sin tocarlas. Cuando después de unas cuantas horas me decidí a probarlas no me gustaron nada. ¿Era porque en realidad no me gustaban, o porque mi cabeza ya asociaba que no era así? Ahora me encantan.

Pensando en este rollo que os he contado, no podía tener el criterio para defender que el sabor de ese estofado no iba conmigo. Creo que esto es lo que pasa ahora con algunos aficionados del tabaco premium, pero en vez de con lentejas con cigarros no habanos.

¿Por qué no aventurarnos? ¿Qué podemos perder? En mi opinión más que perder ganamos mucho. Ganamos nuevas experiencias que nos pueden aportar estos puros. Lo único que tenemos que escoger el cigarro apropiado para dar este paso.

Para los que os sintáis identificados con este artículo, os invito a probar marcas como Oliva, EP Carrillo, e incluso las “Almas” de Plasencia, en concreto “Alma de Campo”. Veréis que son tabacos que recuerdan a los habanos, pero con su toque característico de donde proceden. La tierra mojada que os ofrece la “Serie V” de Oliva recuerda mucho a Romeo y Julieta, sobre todo a esos “Cedros Deluxe” tan clásicos. Si alguna vez fumáis “La Historia” de EP Carrillo apreciareis ese cuero tan “Partagás”, y os garantizo que os encantará. Respecto al “Alma de Campo”, esa madera de cedro que ofrece nos recuerda a las fumadas clásicas habanas. Otro ejemplo que os puedo aportar es la línea Maduro de “El Viejo Continente”, la cual tiene unos picantes que me recuerdan a la “Serie D” de Partagás.

Estos solo son unos pocos ejemplos de los cientos que podéis encontrar en el mercado. Solo os pido que antes de opinar probéis. Os puede gustar o no, pero creo que si decimos que es un producto malo si ni siquiera haberlo catado, faltamos al respeto a mucha gente que hay detrás de todo esto. Pensar en ello.

En definitiva, y sin más preámbulos, os invito a que la próxima vez que vayáis a vuestra cava habitual preguntéis a vuestro estanquero por estos trabajos que, para conocer nuevas procedencias, van perfectos.

Para terminar, os recuerdo una frase del gran pensador Jean-Paul Sartre: “Nadie es como otro, ni mejor ni peor, es otro”.