DOS ENCUENTROS DE VINO Y TABACO
Miriam Alfonso, Cuba / @miriam.dama_del_vino


En esta segunda parada de la sección, presento dos propuestas de encuentro entre el tabaco y el vino. Sin duda un espacio a veces infravalorado, incluso desplazado, y que puede entregar grandes momentos a los aficionados.

La primera propuesta nos enlaza el Montecristo Open Regata de Habanos, un cepo 46 de 135mm con vitola de galera Forum, con un vino blanco Gonzalez Bastias Naranjo. Este es un vino blanco, que tuvo una maceración con pieles de la uva para llegar a un vino Naranjo, pasa una crianza en fudres de Rauli y expresa los aromas florales del moscatel rosada y el torrontel. Con los aromas complejos de la crianza, este vino chileno de la región de Maule compuesto por las uvas de Moscatel Rosada, Torontel y Pais, es untuoso en boca.


Detalles del Encuentro

El Habano comienza muy suave, una fumada sencilla de aromas frescos, entre flores y hierba en su primer tercio. El vino da aromas de piel de naranja muy agradables. Un frescor en lo olfativo crea una sinergia positiva desde el inicio, donde desde el primer sorbo se integra con el tabaco de manera armónica.

Con un tiro excelente, el sabor del tabaco se hace más persistente en segundo tercio. La cremosidad del vino en boca, con una acidez contenida, muestra miel y frutos secos como la almendra tostada. Se hizo muy fácil y agradable apreciar delicados tostados, también en el Habano, así como refrescar el paladar durante la fumada.

Esa relación entre los actores se mantiene en el último tercio, convirtiendo este encuentro en una buena opción en tiempos calurosos, fumadas relajadas y aficionados que se inician en este maravilloso mundo.

La segunda propuesta de hoy presenta el fortificado Espíritu Ambar de Viñedos de Raíz. Como el anterior vino perteneciente a la añada 2019 y de procedencia chilena, en concreto de la región de Maipo. Con 75% Garnacha y un 25% Monastrell en una mezcla solera,  es un vino tinto fortificado estilo tawny de delicado dulzor y fuerza en boca. Dado su nivel de alcohol y su paso durante 12 meses por barricas de roble francés, predominan los sabores de frutos secos como las nueces y deshidratados como los higos, fruta negra cocida y la mermelada de ciruela.

Este fortificado caminará junto a un Petit Corona de la casa Perdomo: Perdomo Cabinet Series Cameroom Limited Edition. Este tabaco nicaragüense, de fortaleza alta, tiene un cepo 44 y una longitud de 4 ½ pulgadas.


Detalles del Encuentro

Fumar un tabaco de Perdomo ha sido una experiencia novedosa para mí. Con el reto de conjugar su fuerza y consistencia, junto al origen que supone un abanico de sabores y aromas menos conocido. Ciertamente la experiencia se desarrolla de forma natural con más facilidad de lo esperado. 

El vino, renacer de un proyecto familiar entre uvas foráneas adaptadas al suelo chileno, toques complejos del barril y alcoholes cálidos, puso en boca contrastes muy vivos. Un Petit Corona que, como un Napoleón Bonaparte, no por ser chico deja de estar lleno de sabor y aromas. Ciertamente el tabaco se comporta como un buen anfitrión.

Las sensaciones torrefactas del tabaco se equilibran noblemente con los sabores pasificados y secos del licor. Café amargo y chocolate negro son las notas más dominantes. Una bocanada intensa, un tiro vertical y una ceniza mantenida. El climax de este Perdomo llega con un delicioso café expresso que se impone en el dominio de la fumada a los chocolates.

Un agradable dulzor que no cansa, en consonancia con la fuerza de este expresivo tabaco, crea una atmósfera magnífica. Los alcoholes medios y untuosos, junto a sus complejos sabores, se integran perfectamente a la estructura organoléptica del puro. Sin duda me gusta mucho la relación del tabaco y los vinos fortificados. Y este encuentro resulta muy interesante.