CERVEZA Y TABACO
UN MATRIMONIO DE CONVENIENCIA

POR JAVIER MARTÍNEZ / @soyjaviermartinez


Hay quien piensa que no hay una explicación para todo. También hay quien piensa que todo tiene una explicación. Y sí, también hay quien directamente no piensa. Sin embargo, hay un principio filosófico llamado “principio de razón suficiente” y que, en resumen, viene a decir que todo tiene una “explicación suficiente” para ser así y no de otra manera. Pero dejémonos de filosofías… De lo que no hay duda es que hay ocasiones en las que necesitamos saber, buscar el porqué (encontrarlo ya es otro cantar) de determinadas cosas. Dime tú sino, aficionado/a al tabaco, por qué te gusta fumar. O tú, amante de la bebida de la felicidad, por qué te gusta la cerveza. ¿Acaso no recuerdas aquella primera calada o tu primer trago? Efectivamente, no hay una explicación lógica a querer seguir haciendo algo que no te gusta. Y sin embargo, lo que en un primer momento resultó sumamente desagradable ha acabado convirtiéndose en inmenso placer.

Esta analogía me da pie a escribir estas líneas para inaugurar esta sección para Tabacos Puros, a la que agradezco enormemente que haya querido contar con mi colaboración y su interés por la buena cerveza. Quizá haya sido porque su director, Dídac Soler, haya visto en ella una buena alternativa como acompañamiento a nuestros tabacos y porque, claro está, nos gustan los productos de calidad superior. Y también porque ya lo decía Bob Dylan: “The times they are a-changing” (Los tiempos están cambiando).

Esta sección va sobre cerveza, sí. Pero de ninguna manera mi pretensión será hacerte cambiar tus gustos o que descartes tu destilado o café preferido para acompañar tu tabaco, no. Trataré de que tengas un punto de vista diferente a como has visto la cerveza hasta ahora y de que la tengas en cuenta como otra alternativa que puede ser igualmente o incluso más satisfactoria en el maridaje con tabacos.

Antes de continuar sí me gustaría aclarar que vamos a hablar siempre desde el planteamiento y el punto de vista de cervezas craft y puros premium, dejando al margen otro tipo de productos más industrializados o de calidad, supuestamente, (insisto, supuestamente) inferior. Así que, es posible que a partir de ahora me refiera a ellos simplemente como cerveza o tabaco. También intentaré, en la medida de lo posible, evitar el término “cigarro” para no confundirlo con el típico “cigarrillo”, y que nada tiene que ver con los tabacos puros.

En general, tendemos a pensar que en el mundo de los maridajes todo vale; que es sencillo. Que solo es cuestión de “casar” dos productos sin más, pero nada más lejos de la realidad. No basta con escoger dos productos que nos gusten y tomarlos más o menos a la vez o en el mismo momento. Cierto; esto a veces funciona, sobre todo cuando te gustan ambos productos, pero en ocasiones lo que podía haber sido un feliz y pasional “matrimonio” se convierte en un tedioso y desagradable “divorcio”. Y es que aunque no haya reglas estrictas, sí es conveniente tener en cuenta ciertos aspectos y seguir unas pautas para que el maridaje sea, cuando menos, atractivo y conveniente.

En este primer acercamiento a la cerveza de calidad (prefiero usar este término al de cerveza artesana) y tabacos premium quiero mostraros algunas de las similitudes que existen entre uno y otro producto; y os demostraré, o al menos lo intentaré, por qué la cerveza puede ser la mejor pareja de un buen cigarro, que no cigarrillo.

Pasemos a ver pues que tienen en común ambos mundos; ya sea en lo que se refiere a ingredientes o procesos como a cualquier otra característica que, más o menos, los defina. Y lo haremos en base a una palabra o concepto que tendrá cierta relación entre ambos productos.

ARTESANAL - Básicamente, y en general, el término artesanal hace referencia a que en el proceso de elaboración o fabricación de un producto la contribución del artesano prima sobre otro tipo de intervención, ya sea mecánica o tecnológica; insisto, en general. Tanto la cerveza como los tabacos se elaboran mediante procesos artesanales y con materias primas de altísima calidad, sin utilizar conservantes ni aditivos de ningún tipo y, en el caso de la cerveza, generalmente sin someterla a un proceso de pasteurización que degradaría, en parte, sus características organolépticas; aunque esto no quiere decir que no haya cervezas pasteurizadas de altísima calidad. También el concepto de artesanal está relacionado con un menor volumen de producción en comparación con las grandes marcas comerciales. Además, en el caso de la cerveza hay alguna controversia respecto a lo que se considera o no cerveza artesana. Esta es una de las razones por las que prefiero hablar de cerveza de calidad o, al igual que en los tabacos, de cerveza premium. 

SECADO - De la misma manera que la hoja del tabaco requiere de una curación o secado con el fin de reducir la humedad y prepararla para el proceso de fermentación, el cereal (generalmente cebada, aunque también puede ser trigo, por ejemplo) requiere de un proceso parecido, que se denomina MALTEADO y que es el primer paso en la elaboración de la cerveza. Consiste en la germinación controlada del grano del cereal y su posterior secado mediante calor, permitiendo el desarrollo de las enzimas necesarias para, posteriormente, poder convertir los almidones del grano en azúcares fermentables, dejando así el cereal preparado para elaborar el mosto previo a la fermentación.

FERMENTACIÓN - Ambos productos están sometidos a un proceso de fermentación natural, pero controlada. En el caso de la cerveza, dependiendo del tipo de levadura que utilicemos obtendremos las dos grandes familias de cerveza en base a su tipo de fermentación: Lager (baja fermentación) y Ale (alta fermentación), cada una de ellas con sus particulares características. Hay otro tipo de fermentación (espontánea), que no viene al caso explicar, pero que podemos decir que se produce por las levaduras que están en el ambiente. En este sentido quizá sea la que más relación tenga con la fermentación llevada a cabo en los tabacos, ya que se produce por las propias bacterias y microorganismos existentes en las hojas y en el ambiente y que son capaces de “despertarse” en determinadas condiciones de temperatura y humedad. La fermentación del tabaco elimina impurezas, suaviza el sabor y la acidez y reduce la cantidad de nicotina y alquitrán. La fermentación del mosto de cerveza (remojado del cereal en determinadas condiciones de tiempo y temperatura) transforma los azúcares en CO2 y alcohol, principalmente.

AÑEJAMIENTO - Posiblemente este término lo relacionamos más con algunos destilados como el whisky o el ron, por poner un par de ejemplos. Sin embargo, con la “revolución craft”, también se está utilizando este proceso de añejamiento en barricas en algunas cervezas, aportándoles otro tipo de complejidad, aromas y sabores. En el caso del tabaco el añejamiento de las hojas aporta, básicamente, equilibrio de sabores y de fortaleza. Por si todo esto fuera poco, una vez terminado el cigarro, éste también puede someterse a un proceso de añejamiento (o envejecimiento) aportándole mayor redondez y equilibrio si cabe, aparte de otros matices. Al igual que en la cerveza hay estilos más susceptibles de ser añejados, en el tabaco hay determinadas hojas que soportan mejor ese añejamiento o incluso que lo requieren para proporcionar características más dulces o aromáticas y eliminar ciertas asperezas. Aunque también es cierto que en otras variedades de planta o tipo de hoja este añejamiento puede incluso estar desaconsejado.

PACIENCIA
- Aunque nos refiramos a la cerveza y a los tabacos como productos artesanos, no cabe duda de que detrás de ellos hay mucha ciencia. Y de todos es sabido que la paciencia es la madre de todas las ciencias, ¿verdad? La paciencia en la elaboración de cerveza y producción de cigarros no solo es necesaria sino que es imprescindible, ya que cada parte del proceso tiene sus tiempos, a veces muy largos (añejamiento) y controlados, para que el producto final sea top y no tenga defectos. Pero independientemente de los tiempos de añejamiento, la impaciencia (o el descontrol) en el proceso de elaboración, en el caso de la cerveza nos puede provocar, por ejemplo, aromas y sabores indeseados; a mantequilla o a maíz hervido, por ejemplo. En el caso de los cigarros exactamente igual; una mala fermentación o una fermentación deficiente puede provocar un exceso de aromas o sabores desagradables; a amoniaco, por ejemplo. Y, por cierto, la paciencia está íntimamente relacionada con el tiempo. Y el valor/coste de una cerveza de calidad o un cigarro premium es, normalmente, directamente proporcional al paso del tiempo.

CONSERVACIÓN
- Lo primero que hay que tener en cuenta es que ambos son productos vivos y que, por lo general, no están sometidos a ningún proceso físico o químico de conservación, como por ejemplo la pasteurización, y al no utilizar tampoco conservantes ni aditivos de ningún tipo, las condiciones de conservación son un factor clave a la hora de mantener tanto nuestras cervezas como nuestros tabacos en perfecto estado. Lo primero que quiero que tengas en cuenta es que, al igual que los cigarros, la cerveza no caduca, si bien es cierto que tiene una fecha de consumo preferente y que, dependiendo del estilo o de características como la graduación alcohólica, pueden conservarse durante años en perfecto estado; e incluso algunas de ellas evolucionan fantásticamente bien aportándole otros matices. Otras (IPA o cervezas muy lupuladas, por ejemplo), por el contrario, es recomendable consumirlas lo antes posible; no porque se vayan a estropear, sino porque con el paso del tiempo estas cervezas van perdiendo sus características organolépticas. Por lo general, las condiciones para conservar correctamente un cigarro es mantenerlo a una temperatura de entre unos 16º-18º C con un 65-70% de humedad y, a poder ser, en un humidor de madera de cedro, por ejemplo. En el caso de las cervezas las condiciones de conservación principales a tener en cuenta son la luz y la temperatura. Mejor a oscuras y a una temperatura ideal de entre 7º-10º C o, al menos, mantenerlas lo más frescas posible y en posición vertical. En ambos casos también es muy importante que no haya una variación brusca de las condiciones de conservación.

VARIEDAD
- Efectivamente, en la variedad está el gusto. Sin necesidad de profundizar en nomenclaturas o definiciones de estilos de cerveza, he de decir que probablemente haya tanta variedad de tipos de cerveza como de cigarros, así que raro será que no seamos capaces de encontrar la adecuada para nuestro tabaco y según nuestros gustos personales. Este punto en común hace de la cerveza una fantástica alternativa y una bebida claramente diferenciadora ya que, además de los tipos de fermentación, de estilos, subestilos e ingredientes está la mano del Maestro Cervecero (Brewmaster), que siempre va a buscar ese punto personal, y no hablo solo de pequeños matices, que va a hacer de su cerveza algo radicalmente diferente con respecto a otra del mismo estilo elaborada por otra cervecera. Algo parecido ocurre con los cigarros, donde el Master Blender, buscará la ligada o liga (combinación de hojas de tabaco en un cigarro) perfecta y diferenciadora con respecto a otros tabacos.
SABORES - Los perfiles de sabores que podemos encontrar en ambos casos y los descriptores que utilizamos para referirnos a ellos son muy similares. Dependiendo del estilo de cerveza y del cigarro en cuestión podemos encontrarnos con sabores terrosos, torrefactos, frutales, café, chocolate, madera, heno, etc. Y que nos servirán como enlace entre ambos productos o como punto de contraste para tener diferentes sensaciones o potenciar un determinado sabor o sensación.

CATA
- Tanto en la cata de cervezas como en la de cigarros el procedimiento es prácticamente el mismo y lo dividimos, generalmente en este orden, en tres fases: visual, olfativa y gustativa. Aunque en el caso de los cigarros el tacto también es importante a la hora de comprobar la construcción del mismo; si es homogéneo, si está excesivamente apretado, si tiene mucha vena o si, por ejemplo, lleva poca o mucha cantidad de tabaco.
CALIDAD - Bien. Hay quien dice que la ceniza en un tabaco puede ser muestra de la calidad de un cigarro. Si es gris o blanca, si es consistente o más ligera, etc. Igualmente se dice que el encaje de Bruselas, se denomina así a los restos que va dejando la espuma en la copa de cerveza, es síntoma de calidad. En general es posible que sea así, pero desde mi punto de vista no es un dato determinante para evaluar la calidad de una cerveza. (Modo irónico on) Así que ya sabes, ahora cuando observes a alguien con su cigarro y su cerveza, analizarás su ceniza y su copa y serás capaz de
intuir si está o no disfrutando del momento con productos de calidad. (Modo irónico off)

SERVICIO - El corte y encendido de un cigarro merece dedicarle su tiempo si posteriormente no queremos tener problemas de tiro y/o combustión, por ejemplo. En mi caso particular, siempre que puedo , le dedico el tiempo necesario; además hasta me gusta convertirlo en ese ritual mientras pienso en lo que me va a ofrecer después. La cerveza no es menos, y si bien no es necesaria tanta parafernalia ni tanto tiempo, sí requiere un mínimo de atención. Aunque ya hablaremos de ello, básicamente tres cosas a tener en cuenta: copa o vaso limpio y nunca congelado, cerveza a temperatura adecuada de servicio (no todas se deben tomar a la misma temperatura) y servir con esmero y cuidado intentando generar una corona de espuma de uno o dos dedos aproximadamente; aunque esto también depende del estilo de cerveza, de su elaboración y, por supuesto, de la manera de servirla. En ambos casos, también es una cuestión de respeto. De respeto por el producto y por quienes han dedicado mucho tiempo y trabajo en poder ofrecernos algo tan absolutamente maravilloso como un cigarro premium o una cerveza de calidad.

Y si has tenido la paciencia de haber llegado hasta aquí, leyendo con atención estas líneas, ya habrás entendido que la cerveza no es solo la típica caña que tantas veces hemos pedido en la barra de un bar (y que tantas veces nos ha hecho disfrutar), sino que también existe esa otra cerveza de mayor calidad, y que en la actualidad conocemos como Craft Beer, que nos ofrece todo un abanico de posibilidades para acompañar nuestros tabacos.

Espero que ahora que ya sabes casi todo lo que tienen en común tabaco y cerveza, sirva para convencerte de que ésta es una excelente compañera para tus cigarros y que a partir de ahora te atrevas a probar nuevas cervezas y diferentes variedades para, así, poco a poco ir descubriendo cuales se adaptan más a tus gustos personales.

Paso a paso intentaremos ir construyendo una base que te permita elegir, con cierto criterio, y esperemos que también con acierto, una buena combinación cerveza-tabaco.

En próximas entregas iremos profundizando en ingredientes, procesos de elaboración, estilos, etc. y según avancemos en conocimientos iré proponiendo, aunque este no sea el propósito de esta sección, alguna cerveza o maridaje que, en mi opinión, no deberías perderte.

Mientras tanto, yo aquí me quedo disfrutando de un fantástico cigarro con una no menos fantástica cerveza. 

Y, como siempre digo, recuerda... beber menos, beber mejor.