¿POR QUÉ DEBERÍAS AÑEJAR TABACO?
Luciano Quadrini, Argentina /  IG:@pipesandspots


La paciencia es la gran amiga del buen fumar. Y esto no solo aplica durante las primeras bocanadas de humo de la mañana, sino que también a ese agónico tiempo muerto en el que una lata nueva, de tabaco sin abrir, nos mira desde la estantería susurrándonos ser abierta. Si hay una criatura en la Tierra que sabe envejecer correctamente, es el tabaco. Pero este necesita de nuestra ayuda que consiste en lo más difícil a veces para un ser humano: no hacer nada.

El contenido de azucares de las hojas de tabaco va de la mano con mejores resultados en el añejamiento. Así el Burley, que suele tener aproximadamente 0,2% de contenido de azúcares, se beneficiará mucho menos en su añejamiento que los Orientales que contienen un 12% de azúcares, y ni hablar del mas agraciado Virginia curado al calor, que ostenta entre un 20-30% de estos diminutos cristales que obtiene mediante este proceso.

Una de las razones de las diferencias en las cantidades de azúcares en los distintos tipos de tabacos se produce por el método de curado. El proceso de añejamiento es prácticamente una extensión del proceso de curado. Las hojas de tabaco desarrollan altos niveles de almidón que resulta del proceso fotosintético para almacenar hidratos de carbono en el transcurso de sus vidas. Cuando el proceso de descomposición comienza, ese almidón de las hojas comienza a dividirse en azúcares.


Un factor importante a la hora de añejar tabaco es el tipo de blend que tengamos dentro de la lata.

El Burley es colgado en graneros con buena ventilación por 4 a 8 semanas, durante las cuales el almidón se divide en azúcares, y estos eventualmente se convierten en dióxido de carbono y se liberan al aire. Como consecuencia, el contenido final de azúcares en las hojas es bajo. Las bondades del añejamiento no serán tan notables sobre estas hojas.

Los blends aromáticos, cuyo principal componente es el Black Cavendish (Virginias o Burleys curados al vapor e impregnados con aromatizantes), no mejoran particularmente con la edad, aunque los aromas y sabores pueden equilibrarse y suavizarse si el tabaco de base tiene buen contenido de azúcares. De todas maneras los tabacos mas utilizados para la elaboración de mezclas aromáticas son los de contenido de azúcar relativamente bajo.

Las mezclas inglesas y las Balkan añejan mejor que las aromáticas. Aunque no presentan grandes mejorías con el añejamiento. Estas mezclas contienen Orientales y Latakia, y esta última puede perder un poco de ese sabor ahumado tan característico. Se recomienda añejar este tipo de blends no más de 5 años.

Si hay un tipo de tabaco que realmente se beneficia con el añejamiento, ese, sin lugar a dudas, es el Virginia. Incluso con más de 10 aniversarios es el que verdaderamente tiene cumpleaños felices.

Como mencione anteriormente “el proceso de añejamiento es prácticamente una extensión del proceso de curado”.

Los Virginia son curados al calor, y este controlado despliegue va a ser el que va a desencadenar dentro de la hoja, una cascada de reacciones químicas de características casi coreográficas.

En el curado al calor, la temperatura del granero se eleva rápidamente acelerando la conversión del almidón en azúcar, y luego secando el tabaco. Este secado interrumpe la actividad enzimática que convertiría a los azúcares en dióxido de carbono (como ocurre en los tabacos curados al aire). Sin esa respiración el contenido de azúcar en las hojas se estabiliza al 25% o más.

Estas diferencias en el curado son las que van a determinar mayormente el despliegue de procesos que tendrán lugar luego dentro de la lata.

El almidón continua dividiéndose en azúcares pero en un rango menor. La ruptura de terpenos propios de las hojas de tabaco, provee más sabor y aroma que continúa incrementándose año a año en el interior de la lata. Dentro de esta se genera un proceso de fermentación gracias a la anaerobiosis (ausencia de oxígeno), similar al del vino, que finaliza una vez que la impaciencia nos gana la partida y abrimos la lata (o la botella) y se reanuda la respiración.

Esto está pasando en tu lata mientras esta apoyada en tu estantería por años esperando ser fumada, y en mi opinión personal, merece la pena cada segundo. El tabaco Virginia añejado es más dulce, más suave y los sabores son más profundos y equilibrados. Mejora notablemente su perfil de sabor.

Un blend que recomiendo, porque se beneficia enormemente con el añejamiento es Royal Yacht de Peterson (antiguamente elaborado por Dunhill), que contiene una mezcla de Virginias de altísima calidad y que personalmente pude comprobar las bondades que ofrece luego de esta larga pero apremiante espera.

Sabiendo esto deberías considerar separar algunas latas de “straight virginia” para añejar (incluso si este tipo de blends no son tus preferidos). La experiencia, te darás cuenta, que es completamente distinta.

Otros blends que recomiendo para añejar son:

  • Full Virginia Flake de Samuel Gawith
  • St James Flake de Samuel Gawith
  • Carolina Red Flake de Cornell & Diehl
  • Stonehenge Flake de Cornell & Diehl
  • Bayou Morning de Cornell & Diehl
  • Bijou de Cornell & Diehl
  • Virginia Flake 633 de Solani