LA RESEÑA DE: C&D CHENET'S CAKE

Christopher Saez, Chile /  IG: @christophersaez


En este estreno en Tabacos Puros Magazine, quiero iniciar un viaje en compañía del lector por los tabacos de pipa y su amplio abanico de composiciones. Iniciando este camino por uno que me ha traído sentimientos encontrados, en las distintas mezclas que he tenido el placer de fumar, hoy arrancaremos con blend con el perique cómo protagonista. Sin duda esta hoja nos entregará un mundo complejo, donde su proporción en la mezcla nos entregará desde un leve espolvoreo de pimienta hasta llegar una gran dosis de aromas agrios. Recordemos que el origen del perique se remonta al siglo XVIII, dónde los colonos franceses de Canadá observaron chickasaw y choctaw de Louisiana presionando el tabaco con troncos ahuecados y colocando piedras pesadas en la parte superior. La presión resultante generaba que el tabaco liberara sus jugos naturales, dejando que este se remojara en esos jugos y fermentara. Ya a principios del siglo XIX, un agricultor llamado Pierre Chenet, se convirtió en el primero en cultivar este tipo de tabaco comercialmente. Es precisamente en honor a Pierre que toma el nombre este Chenet’s Cake de la casa Cornell & Diehl.

Deseo que el lector, en esta mi primera intervención, pueda hacerse una idea de la metodología de análisis de cada una de las mezclas que tendremos en esta sección. Para ello, quiero comentar que las percepciones en la fumada son una experiencia vivida en la compañía de los integrantes del Smoking Garden Club, si bien en el detalle más corresponden a mi análisis personal.

La mezcla forma parte de mi colección aproximadamente desde hace 5 años. Recuerdo que llego durante los primeros días de Octubre y, de acuerdo con las directrices del mezclador, alcanzará su peak entre los 10 y los 15 años de añejamiento. Reconozco que soy algo ansioso en lo referente a los períodos de guarda y que tiendo abrir todas mis latas. Llevando así a cabo una fumada inicial para saber qué adquirí y, si es siente con potencial, dejarla reposar el tiempo requerido. Quizás, mis estimados lectores, en unos años volvamos a discutir nuevamente sobre esta mezcla.

Haciendo memoria de esos días de Octubre, me encontré con una torta compacta donde dominaban tonos rojizos, casi negros, con aromas entremezclados de queso azul muy maduro y vinagre de vino tinto. Hoy, cuando escribo este análisis, se han ido diluyendo significativamente esas notas. Principalmente la referente al queso azul. El crumble cake se ha compactado un 5% aproximadamente y ha perdido levemente su humedad. Su aroma en frío transita entre un vinagre intenso en superficie y, cuando se desmenuza, ciruelas como eje central. Los tonos rojizos han sido reemplazados por un abanico de tonos marrones , desapareciendo en su totalidad los que eran negros.  

Procedo a extraer una porción de esta torta sin mayores dificultades, ya que pese a los años que han pasado se conserva una humedad perfecta, desprendiéndose unos intensos aromas a ciruelas secas con notas etílicas. El desmenuzado logra realizarse con facilidad y sin rastros de resina. Debe destacarse que el tabaco presenta una baja carga oleosa, algo común en este tipo de presentación, La mezcla tiende a dejar un leve rastro avinagrado en los dedos, aroma que se marca en la nota de la habitación en frío.

Buscando entre mis pipas la mejor opción para explotar los omnipresentes aromas del perique en esta mezcla, me decido por una tipo lumberjack de brezo flameado, que me permite aprovechar la extensión del caño de la pipa para enfriar levemente el humo. Al iniciar la fumada brotan notas de fruta macerada, incluso fermentada, ciruelas y un retrogusto de pimienta blanca. El humo es denso, con un leve picor nasal debido a la gran presencia del perique. El burley comienza a ponerse de manifiesto con sabores de tierra seca en el paladar. Este primer tercio es de intensidad alta, algo abrumador incluso. En el transito hacia segundo comienza a endulzarse, haciéndose presente un virginia hasta el momento inédito. Este nos entrega notas de uvas pasas y dátiles. Las notas espaciadas han disminuido considerablemente, lo que indica que el perique fue el primero de los componentes en combustionar, habiendo inundado este con sus aromas característicos toda la fumada. Reenciendo. El tabaco se ha vuelto más cremoso y los sabores frutales son reemplazados por notas de pan tostado y frutos rojos. La mezcla en términos generales ha combustionado lentamente, con cenizas prácticamente uniformes.

Como toda valoración o recomendación es siempre algo ciertamente subjetivo y, en consenso con todos con quién compartí esta mezcla, creo que esta no es un blend ideal para iniciarse. Seguramente, si te encuentras en esa fase, tardará en ser de tus tabacos de cabecera por su fortaleza y complejidad. Bien los fumadores con cierto recorrido, sin duda, lo disfrutarán.

Este Chenet’s Cake se siente muy cómodo en maridajes con un chocolate de un alto porcentaje de cacao o incluso un trozo de carne asada acompañado de tu vino preferido. Una labor con cuerpo.

Para terminar, teniendo en cuenta que la mezcla que tengo en mis manos se encuentra en el ecuador de Peak, sin duda la volveremos a retomar en el futuro. Volver a caminar por sus complejos caminos y evaluar la intervención de la fermentación.